Andrea Ibarcena: Vida en los espacios

Desde pequeña, Andrea Ibarcena aprendió que un hogar se construye no solo con paredes, sino con emociones. Creció observando cómo su madre cuidaba cada detalle al decorar su casa, otorgándole valor a los objetos con historia y a los ambientes que se sentían cálidos, vividos y únicos.

“Mi mamá siempre le daba importancia a los objetos con alma, a los detalles especiales. Creo que de ella heredé esa sensibilidad por los espacios que cuentan historias”, recuerda.

Esa herencia emocional se convirtió en una vocación. Andrea descubrió pronto que el diseño de interiores no solo transforma lugares, sino también la forma en que las personas los habitan. Cada color, textura y luz puede generar emociones, crear recuerdos y hacer que un espacio se sienta realmente propio.

Del sueño al propósito

Aunque al principio decidió estudiar Administración, el diseño seguía latiendo fuerte dentro de ella. Hasta que un día decidió escuchar a su intuición y dar el salto: se mudó a Milán para estudiar una carrera intensiva de Interior Design.

“Fue una experiencia increíble. No solo aprendí de grandes profesores, sino que vivir en una ciudad donde el diseño está en cada esquina me permitió absorber inspiración constantemente”, comenta.

Milán se convirtió en su aula más grande. Los showrooms, la arquitectura, los cafés y la feria del diseño se transformaron en fuentes inagotables de ideas. “El diseño se respira en todos lados: los espacios, la estética, los colores. Es imposible no dejarse inspirar”, confiesa.

El poder de los detalles

Desde niña, Andrea pasaba horas armando tableros de inspiración, combinando imágenes, texturas y objetos que la hacían soñar. Hoy, esa costumbre se ha vuelto parte esencial de su proceso creativo. “Me inspiran los viajes, las ciudades, los restaurantes y hasta las calles. Observar es parte del diseño”, dice.

Participar en exhibiciones internacionales como WowHouse en Londres o CasaCor en distintos países también le ha permitido nutrir su visión con nuevas tendencias y perspectivas globales.

Detallista y sensible, Andrea piensa cada proyecto desde la emoción que quiere provocar. “Diseñar es imaginar cómo alguien va a vivir ese espacio, cómo se va a sentir ahí. Cada elemento tiene que tener un propósito, una razón de ser”.

Para ella, un espacio bien diseñado es aquel que refleja la esencia de quien lo habita:

“El hogar debe contar quién eres. Ser una colección de momentos, viajes y objetos que amas. Un lugar donde la vida fluye naturalmente.”

Datos de contacto:
Instagram: @andreaibarcena_design

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