En 2012, Camila Basurco y Sofía Vera de Valenzuela coincidieron en el Istituto Marangoni de Milán. Llegaron desde Latinoamérica para estudiar Fashion Business e Interior Design, sin imaginar que aquella amistad crecería al mismo ritmo que sus trayectorias profesionales.
Catorce años después, ambas lideran proyectos que han encontrado una voz propia. Desde CBT Creative Studio, Camila impulsa la proyección internacional de marcas y talentos latinoamericanos a través de la comunicación estratégica. Sofía, al frente de Sofía Vera Studio, transforma la riqueza cultural y material de la región en espacios, objetos y experiencias que dialogan con el diseño contemporáneo.
Su reencuentro durante Bogotá Fashion Week dio origen a una editorial que celebra la identidad latinoamericana desde una mirada sofisticada y auténtica. Conversamos con ellas sobre amistad, creatividad y la convicción de que las raíces no solo inspiran su trabajo: hoy son el punto de partida de todo lo que crean.
Su historia comenzó en el Istituto Marangoni de Milán. ¿Qué recuerdan de ese primer encuentro?
Más que estudiar en la misma escuela, compartíamos una experiencia muy similar: llegar siendo muy jóvenes desde Latinoamérica para construir un futuro lejos de casa. Aunque cada una seguía un camino distinto, descubrimos rápidamente una sensibilidad en común. Nos unía la fascinación por el diseño, la belleza y las historias que pueden contar un objeto, una prenda o un espacio.
Con el tiempo entendimos que lo que realmente nos conectaba era nuestra manera de mirar el mundo. Siempre hemos sentido un profundo orgullo por nuestras raíces y, al mismo tiempo, una enorme curiosidad por lo global. Nunca vimos esas dos dimensiones como opuestas; al contrario, comprendimos que nuestra identidad latinoamericana era precisamente aquello que hacía única nuestra mirada.
Hoy ambas desarrollan proyectos con proyección internacional. ¿Qué papel juegan sus raíces en su proceso creativo?
Son el corazón de todo lo que hacemos. En Sofía Vera Studio buscamos crear espacios y objetos que nacen de la riqueza material, cultural y humana de Latinoamérica. Nos interesa trabajar con oficios, materiales y narrativas que hablen de nuestra región desde una perspectiva contemporánea, lejos de los estereotipos.
Durante muchos años parecía que las referencias creativas debían venir exclusivamente de Europa o Estados Unidos. Hoy vivimos un momento distinto: el mundo mira hacia Latinoamérica con un interés genuino. Eso también implica una responsabilidad. No se trata de construir una imagen idealizada de la región, sino de crear desde la autenticidad, con respeto y convencidas de que nuestras historias tienen un lugar dentro de la conversación global.
Aunque trabajan en disciplinas diferentes, sus universos creativos dialogan constantemente. ¿Qué valores comparten?
Compartimos una misma filosofía: el diseño nunca comienza en la estética, sino en la intención. Tanto la comunicación como el diseño de interiores tienen la capacidad de construir identidad, generar emociones y contar historias. También coincidimos en la importancia de la autenticidad. Nos interesa desarrollar proyectos con una voz propia, donde la belleza siempre tenga un propósito y donde la identidad latinoamericana no sea una tendencia, sino el punto de partida.
A eso se suma una profunda admiración por el trabajo bien hecho, los procesos creativos y las personas que preservan los oficios y el patrimonio cultural de nuestra región.
Su reencuentro en Bogotá dio vida a una editorial inspirada en Latinoamérica. ¿Qué historia buscaban contar?
Queríamos recordar que la belleza también existe en lo cotidiano. Elegimos un mercado como escenario porque es un espacio donde convergen el color, la tradición, los ingredientes, las personas y el ritmo de una ciudad. Nos interesaba que la moda dialogara con ese entorno de forma natural, entendiendo que ambos pertenecen a una misma cultura visual.
Más que contraponer dos universos, buscábamos demostrar que la sofisticación también puede surgir de aquello que nos resulta familiar. Crear desde Latinoamérica para el mundo significa justamente eso: reconocer el valor de nuestras propias historias y entender que lo local, cuando nace desde la autenticidad y el respeto, tiene un lenguaje universal.
¿Qué mensaje les darían a los jóvenes creativos latinoamericanos que sueñan con una carrera internacional?
Que nunca sientan que deben parecerse a alguien más. Durante mucho tiempo creímos que construir una carrera internacional significaba alejarnos de nuestras raíces. Hoy pensamos exactamente lo contrario. Lo que vuelve memorable el trabajo de un creativo es aquello que nadie más puede contar, y eso casi siempre está profundamente ligado a su origen, su cultura y su manera de interpretar el mundo.
Vivimos un momento extraordinario para Latinoamérica. Existe un interés real por nuestra creatividad, nuestros oficios y nuestras narrativas.La invitación es a aprovechar esa oportunidad desde la autenticidad: crear con excelencia, respetar los procesos y recordar que nuestras raíces no son un límite, sino una de nuestras mayores fortalezas.











