Dicen que un postre bien hecho puede alegrar el corazón más triste. Que cada bocado dulce es, en realidad, un pequeño instante de felicidad. Y eso es exactamente lo que consigue Cremma, una pastelería que nació en Lima en 2019 y hoy deleita paladares en Madrid.
Desde niña, Isabella Bancalari, su fundadora, descubrió en la repostería un lenguaje propio: una forma de expresar cariño, celebrar la vida y crear recuerdos. Lo que comenzó como juegos entre amigas y galletas caseras, pronto se transformó en un sueño que tomó forma entre harinas, chocolates y muchas horas de dedicación.

Así, en 2018, nació Cremma: primero en su casa, luego en un pequeño taller que se convirtió en punto de encuentro para los amantes del buen sabor en Lima. Su pasión la llevó a París, donde perfeccionó su técnica en Le Cordon Bleu y trabajó como chef pâtissier. Hoy, desde Madrid, continúa su viaje creativo con la misma convicción: convertir la pastelería en un puente entre culturas.
Un mundo sensorial
Cremma es fusión, memoria y exploración. Cada postre combina la herencia artesanal peruana con la precisión de la técnica francesa y el espíritu libre que Isabella encuentra en su día a día en España. Su carta cambia constantemente, sin fronteras ni etiquetas.
“Es una repostería que viaja, explora y conecta, pero que siempre guarda un latido de hogar en cada bocado”, afirma.

Como su nombre sugiere, Cremma celebra las texturas suaves y cremosas, los sabores envolventes y esa sutil provocación que hace de cada creación una experiencia memorable. “Nuestra misión es crear sabores únicos que despierten emociones y conecten con la esencia de quienes nos eligen”, añade.
Más que una pastelería, Cremma es una forma de entender la gastronomía: abierta, curiosa y sin límites. Un espacio donde las culturas se encuentran y la dulzura se reinventa.

Contacto
Instagram: @cremma.madrid








