En medio de la pandemia de 2020, cuando el mundo enfrentaba desafíos sin precedentes, una joven dentista peruana llamada María José de Vettori encontró en la adversidad una oportunidad para reinventarse. Impedida de ejercer su profesión debido a las restricciones sanitarias y tras sufrir una doble fractura en el brazo, María José decidió explorar su pasión por los helados artesanales, naciendo así la marca Raggelato.
Inspirada en recetas en línea, comenzó elaborando helados en su cocina con una inversión inicial de 600 dólares para adquirir una pequeña máquina a través de Amazon. Aunque al principio sus ventas se limitaban a familiares y amigos, la calidad y el sabor de sus productos pronto se difundieron de boca en boca. En menos de tres meses, María José recuperó su inversión y adquirió una congeladora para satisfacer la creciente demanda.
La llegada del invierno de 2021 representó un reto, ya que las ventas disminuyeron considerablemente. Sin embargo, lejos de desanimarse, María José recurrió a las redes sociales, especialmente TikTok, para compartir la historia de Raggelato. Uno de sus videos se volvió viral, generando más de 80 pedidos en menos de un día y ampliando su audiencia a nivel internacional.
Crecimiento imparable
El éxito en línea llevó a María José a expandir su negocio más allá de las ventas desde casa. A petición de sus clientes, inauguró tres locales físicos en Lima y lanzó un servicio de catering con carritos de helados para eventos corporativos y sociales. Además, su creatividad la llevó a desarrollar una línea de helados con sabores peruanos, como suspiro a la limeña y chocoteja, que rápidamente se convirtieron en los favoritos del público.
La autenticidad y dedicación de María José no solo posicionaron a Raggelato como una de las marcas de helados artesanales más reconocidas en Perú, sino que también captaron la atención de inversionistas internacionales interesados en franquiciar la marca en países como Panamá, Colombia y México. A pesar del rápido crecimiento, la joven emprendedora mantiene su enfoque en la innovación constante y en mantener una conexión cercana con sus clientes a través de las redes sociales.
La historia de Raggelato es un testimonio inspirador de cómo la pasión, la resiliencia y la adaptación pueden transformar desafíos en oportunidades, llevando dulzura y alegría a innumerables hogares peruanos












