Alejandra Ipince, una fotógrafa que decidió vivir su sueño de perpetuar imágenes

Si existe un verdadero poder, es el poder tomar decisiones solo siguiendo al corazón. Y no cabe duda que la mujer tiene naturalmente ese poder a flor de piel, si está dispuesta a arriesgar y confiar su intuición. Justamente lo que hizo Alejandra Ipince, una fotógrafa que decidió vivir su sueño de perpetuar imágenes. Su primer contacto con el mundo de la fotografía fue desde muy pequeña, ya que solía ver cómo su papá capturaba imágenes constantemente. “Él me enseñó a tomar fotos, revelar rollos y ampliar imágenes. Pero no fue hasta mi segundo año en la universidad que contemplé considerarlo mi profesión”, recuerda. Y una vez que tomo la decisión, no hubo vuelta atrás: inmediatamente aplicó al Centro de la Imagen para estudiar la carrera profesional, y en paralelo, consiguió un trabajo como coordinadora de proyectos en un estudio fotográfico. “Fue el resultado de un impulso, me metí de fondo y aquí estoy hoy”.

Conquistando sueños

El documental fue el camino por donde inició Alejandra, y luego, la vida la fue guiando hacia un trabajo inesperado con un restaurante, “sin saber que en eso se centrarían mis próximos 12 años de carrera”. En el transcurso de ese tiempo, su trabajo ha cambiado mucho en su forma, en su color, en la forma cómo ilumina y cómo arma una escena. “Ahora con las herramientas que tengo y con todo lo que he aprendido, juego dentro del rubro gastronómico: del restaurante, al producto, al insumo. Desde lo más publicitario hasta lo más documental, al origen”. Las anécdotas en su día a día suceden el tiempo, y eso es algo que Alejandra aprecia mucho. Como bien dice, la gastronomía está muy ligada a la cultura y al arte, por eso, el elemento sorpresa es inagotable. “Disfruto muchísimo lo que hago y que mi “oficina” cambie constantemente: que un día sea en mi restaurante favorito en Lima, y que otro, sea en un campo de mandarinas”.

Uno de los retos a los que tuvo que enfrentarse en un principio esta talentosa fotógrafa, fue decidir ser freelance y confiar en que era la mejor decisión. Hoy, se agradece haberlo hecho. Esta decisión le permitió fortalecer su autoconfianza e independencia, al desarrollar su capacidad de dirección, sus habilidades sociales y su profesionalismo. “No hay que olvidar que en este rubro todo se hace en equipo. Además, los vínculos y la experiencia para todos los involucrados en cada sesión de fotos son muy importantes y probablemente lo que te asegure tu próximo trabajo”, asegura. Ahora, Alejandra sigue abriendo sus alas y volando alto. Como siempre, confía en su talento, y, sobre todo, en el poder que la guio en sus inicios: su corazón. Ella sabe que es la dueña de sus sueños y que brilla con luz propia.

Instagram: @alejandraipince
Web: www.quince.pe

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