Ivana Morzán Tajmani: En el detalle empieza el encanto

La arquitectura tiene el poder de transformar el mundo en algo más parecido a nuestros sueños: espacios más cálidos, funcionales y llenos de vida. Para Ivana Morzán Tajmani, cada proyecto es una oportunidad para crear lugares donde habitar sea también una forma de felicidad. Su estilo combina sobriedad, elegancia y sensibilidad, convirtiendo espacios simples en auténticas utopías cotidianas.

“Mi pasión por la arquitectura y el diseño interior nació conmigo, casi como un juego que con el tiempo se convirtió en mi camino. Desde niña soñaba con tener una casa en la playa y pasaba horas dibujando su distribución perfecta”, recuerda Ivana.

Años después, esa inquietud creativa tomó forma real cuando, junto a su madre, se aventuró a remodelar por completo su departamento sin ayuda profesional. “Fue en ese proceso, entre planos improvisados y brochas de pintura, donde descubrí que diseñar no es solo transformar lugares, sino dar vida a lo que uno imagina.”

Diseñar con propósito y sensibilidad

La premisa profesional de Ivana es clara: diseñar con alma y propósito. Su enfoque busca crear espacios funcionales y bien aprovechados, que transmitan emociones y cuenten historias. “Queremos que cada elección refleje la esencia de quienes lo habitarán”, afirma.

Su trabajo se distingue por el uso de la luz como un lenguaje, y por la armoniosa integración entre estética, innovación y confort. Cada detalle —desde los pisos hasta el mobiliario— responde a un concepto que combina belleza con utilidad.

Para ella, la arquitectura no solo debe verse bien: debe sentirse bien. “Diseñar un espacio es casi un trabajo psicológico. Implica entender las emociones, hábitos y sueños de las personas para traducirlos en forma, color y armonía”, explica.

Diseñar con propósito y sensibilidad

La premisa profesional de Ivana es clara: diseñar con alma y propósito. Su enfoque busca crear espacios funcionales y bien aprovechados, que transmitan emociones y cuenten historias. “Queremos que cada elección refleje la esencia de quienes lo habitarán”, afirma.

Su trabajo se distingue por el uso de la luz como un lenguaje, y por la armoniosa integración entre estética, innovación y confort. Cada detalle —desde los pisos hasta el mobiliario— responde a un concepto que combina belleza con utilidad.

Para ella, la arquitectura no solo debe verse bien: debe sentirse bien. “Diseñar un espacio es casi un trabajo psicológico. Implica entender las emociones, hábitos y sueños de las personas para traducirlos en forma, color y armonía”, explica.

Contacto:
IG: @ivanamtajmani.arq
Mail: [email protected]
Celular: 956 351 131

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