Renzo Garibaldi: Pasión parrillera

El verano invita a cocinar sin apuros, a reunirse alrededor del fuego y a volver a lo esencial. Para Renzo Garibaldi, fundador de OSSO, una buena parrilla no depende de trucos sofisticados, sino de entender bien la carne, respetar el fuego y usar los implementos correctos.

Aquí van los mejores tips del experto para una parrilla de lujo este verano: 

Elegir bien el corte

“Una buena parrilla empieza mucho antes de prender el carbón”, afirma Garibaldi. En el Perú, hoy es posible encontrar cortes de excelente calidad si sabes qué buscar. Por ello, para una parrilla de verano recomienda apostar por cortes nobles y versátiles como la picaña, ideal por su capa de grasa; la entraña, intensa y rápida de cocinar; el bife ancho o rib eye, perfecto para quienes buscan marmoleo y jugosidad; y el clásico asado de tira, que gana profundidad de sabor al cocinarse con hueso. La clave, según Renzo, es no saturar la parrilla y darle a cada corte el tiempo que necesita.

El fuego siempre bajo control

“El fuego es el corazón de la parrilla”, señala. Renzo recomienda usar carbón o leña de buena calidad, sin acelerantes, y esperar a que se formen brasas parejas. Como dice, la carne no debe cocinarse sobre llamas vivas, sino con calor constante. “La parrilla no es velocidad, es paciencia”.

 

Sal simple y en el momento justo

Para Garibaldi, la carne buena no necesita más que sal. Sal gruesa o sal de parrilla, aplicada justo antes o durante la cocción. “Si el producto es bueno, no hay que disfrazarlo”. Marinados o con condimentos excesivos, solo esconden el sabor real del corte.

 

Cuchillos e implementos que sí hacen la diferencia

No hace falta una batería profesional, pero sí herramientas confiables. Renzo destaca la importancia de contar con un buen cuchillo bien afilado. En el Perú, marcas como Tramontina, Arcos u opciones artesanales locales, funcionan muy bien para parrilla. Un cuchillo carnicero de hoja ancha sirve para preparar y porcionar cortes grandes, mientras que uno de hoja larga y delgada, es ideal para trinchar la carne ya cocida. Pinzas largas, nunca tenedores, y una parrilla limpia completan el equipo básico. “Una parrilla sucia contamina sabores”, advierte.

Reposo y corte final

Uno de los errores más comunes es cortar la carne apenas sale del fuego. Renzo insiste en dejarla reposar unos minutos para que los jugos se redistribuyan. Al momento de servir, el corte debe hacerse siempre contra la fibra. “Ese último gesto define si la carne va a ser memorable o no”.

Para Garibaldi, una buena parrilla no es solo técnica, sino actitud. Buena carne, fuego bien manejado, herramientas simples y gente alrededor. El resto sucede solo. ¡A disfrutar! 

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