Alta moda y fútbol: las casas de lujo detrás del Mundial más elegante de la historia

El fútbol ya no se viste solo para competir. Hoy también se viste para representar una identidad, contar una historia y proyectar una nueva idea de estilo nacional. En la antesala del Mundial 2026, las selecciones han dejado de ser únicamente equipos deportivos para convertirse en plataformas culturales, donde la moda, el lujo y el poder simbólico del deporte se encuentran.

En esta nueva escena, cuatro colaboraciones destacan por llevar el lenguaje de la alta moda al universo mundialista.

Loewe x España
La casa española se convierte en una de las grandes protagonistas al vestir oficialmente a las selecciones masculina y femenina. Su propuesta combina sastrería, cuero artesanal y una mirada contemporánea del lujo español. Más que un uniforme fuera de la cancha, Loewe construye una imagen sofisticada para una selección que busca proyectar elegancia, tradición y modernidad.

 

Jacquemus x Francia
Francia, cuna histórica de la moda, llega al Mundial con el sello inconfundible de Jacquemus. En colaboración con Nike, la firma de Simon Porte Jacquemus reinterpreta piezas prepartido y prendas de lifestyle con su estética minimalista, sensual y mediterránea. Una alianza que conecta el fútbol francés con una de las marcas más deseadas de la moda contemporánea.

Gabriela Hearst x Uruguay
La diseñadora uruguaya aporta una lectura profundamente personal y elegante para su selección. A través de piezas de viaje confeccionadas con lana merino local, Hearst celebra el origen, la artesanía y la sostenibilidad. Su propuesta no solo viste a Uruguay, también traduce su identidad en clave de lujo silencioso y orgullo nacional.

Mackage x Croacia
Croacia se suma a esta conversación global con una colaboración junto a Mackage, firma reconocida por su outerwear de lujo. La colección fusiona funcionalidad, diseño y sofisticación, llevando la estética de la selección croata más allá de la camiseta oficial. Una apuesta que demuestra cómo el fútbol también puede dialogar con el lujo técnico y contemporáneo.

Del estadio a la pasarela, del vestuario al aeropuerto, el Mundial 2026 confirma que el fútbol ha entrado en una nueva era estética. Las selecciones ya no solo compiten por levantar una copa. También compiten por construir una imagen, una narrativa y una presencia cultural capaz de trascender los 90 minutos.

El resultado: el torneo más elegante de la historia.

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