Tamara Britto refleja en una imagen la esencia y emoción de las personas

Expresar sin palabras es todo un arte. Reflejar en una sola imagen un sentimiento, es un desafío que motiva. Y esa es la motivación que siempre sintió Tamara Britto, una fotógrafa especializada en retratos y bodas con más de 10 años de experiencia que documenta la esencia de las personas. A Tamara siempre le apasionó retratar a las personas y sus historias. Desde sus inicios en la fotografía, capturar emociones ha sido el eje central de su trabajo. “Para mí la fotografía siempre ha sido más que una profesión: es una forma de conexión”. Su relación con la fotografía empezó hace 25 años, cuando ella tenía solamente 7 años. Y es que su instinto fotográfico era casi innato, natural y espontáneo. “Mis tíos me regalaron mi primera cámara de rollo. Desde entonces, lo que más me fascina es fotografiar personas”, dice. A la par, otra de sus grandes pasiones es la escritura y contar historias. Pasión que trasladó al especializarse en fotografía de parejas y bodas, donde fusionó ambas pasiones. Así, ahora cuenta
historias a través de su cámara teniendo como guía su inspiración. “Más allá de lo gratificante que puede ser este trabajo, hay algo profundamente especial en el hecho de que las personas te elijan para documentar momentos tan importantes en sus vidas. Es un vínculo profesional, sí, pero también una conexión genuina basada en la confianza y la emoción de cada historia”, afirma.

Inspiración creativa

En el mundo de las bodas, aunque en estructura puedan parecer similares, cada una tiene su propia esencia, su propio lenguaje. El desafío de Tamara está en descubrir qué hace única a cada pareja y traducirlo en imágenes que realmente las representen, interpretando emociones y logrando que cada imagen tenga una identidad propia. “Es ahí donde entra el factor creativo y donde mi trabajo cobra sentido: cada historia es única y hay que encontrar una forma diferente de contarla”. A lo largo de los últimos años, las mujeres han venido abriéndose paso en diferentes rubros, y la fotografía no es una exclusión a este cambio. Así, en la fotografía de bodas podemos ver cada vez a más mujeres aportando nuevas propuestas y una mirada particular. “La industria ha evolucionado y sigue haciéndolo, y es inspirador ver a tantas mujeres consolidándose en este campo”. Lo que mantiene conectada a Tamara con a su trabajo, es la confianza de todas las personas que han apostado por su talento para documentar los momentos más importantes de sus vidas a lo largo de los 10 años de su carrera. “Lo que ha reafirmado mi amor por la fotografía, son los vínculos que he construido a lo largo de los años”, finaliza.

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